La Epilepsia no es una enfermedad en sí, es más bien un conjunto de trastornos que tienen en común la presencia de crisis convulsivas en forma repetida.

Las causas de la Epilepsia son muchas y dependen en gran medida de la edad de inicio. Por ejemplo, en el caso de los niños en la etapa de lactante, las principales causas son malformaciones congénitas cerebrales, pobre oxigenación cerebral durante el parto o lesión por uso de fórceps, o bien, puede ser una secuela de infecciones cerebrales como las meningitis o encefalitis (causadas ya sea por virus, bacterias, hongos o parásitos).

En el caso de niños mayores, las neuroinfecciones son la principal causa. En los niños en edad escolar y en los adolescentes, suelen aparecer tipos particulares de Epilepsia. En los escolares una de las Epilepsias mejor reconocidas es la Epilepsia con crisis de ausencia (antes llamada pequeño mal o petit mal), en la cual el niño experimenta episodios de desconexión del medio que duran algunos segundos, pudiendo ocurrir decenas de ellos durante el día.

En el adolescente y el adulto joven se hacen manifiestas Epilepsias hereditarias. Tal es el caso de la Epilepsia Mioclónica Juvenil, en la cual el paciente presenta sacudidas de las extremidades (mioclonías), ocasionalmente crisis convulsivas generalizadas y el 30% de los casos presentan crisis de ausencia.

En el adulto maduro y el anciano, las causas de Epilepsia son muy distintas y principalmente se tratan de lesiones estructurales en el cerebro que producen crisis convulsivas de inicio parcial (es decir, que inician en una parte del cuerpo), con o sin generalización secundaria. Dichas lesiones estructurales pueden ser tumores, malformaciones arterio-venosas, cisticercos, etc.

¿Qué se debe hacer cuando un miembro de la familia está presentando crisis convulsivas repetidamente?

Sin duda, es prioridad acudir al especialista encargado de evaluar y tratar la Epilepsia: el Neurólogo. Cuando un paciente es llevado por primera vez a consulta, se realiza un interrogatorio exhaustivo de los antecedentes médicos de importancia, también se pregunta intencionadamente sobre las características de las crisis convulsivas para saber exactamente el tipo de crisis (ya que existen varios). La exploración neurológica puede ser normal en muchos casos o revelar grandes anormalidades en otros. La primera consulta con un interrogatorio y exploración bien hechos, puede darle al médico un diagnóstico presuntivo con una certeza cercana al 100%.

Por supuesto, existen estudios de gabinete y laboratorio que ayudan al médico a confirmar su diagnóstico o a pensar en otras posibilidades. En el caso de la Epilepsia, el Electroencefalograma (EEG) es el estudio principal, el cual arrojará datos acerca de la actividad eléctrica que se genera en la corteza cerebral y mostrará en ocasiones, las descargas anormales distintivas en cada tipo de Epilepsia.

Frecuentemente es importante estudiar al cerebro en el aspecto estructural y para ello se requerirán una Tomografía axial computada o bien, una Resonancia magnética de cráneo según el criterio médico.

Otros estudios más específicos se requerirán cuando la complejidad del caso lo amerite, por ejemplo: Video-electroencefalograma, Tomografía por emisión de fotón único (SPECT), Tomografía por emisión de positrones (PET), Resonancia magnética funcional, etc.

Una vez establecido el diagnóstico, llega la tarea más delicada del neurólogo, instaurar un plan de tratamiento.

El tratamiento con medicamentos antiepilépticos es fundamental y es muy importante que se haga un uso racional de los mismos. Existe una gran cantidad de antiepilépticos pero no todos pueden combinarse, ya que pueden competir entre sí, es decir, tener interacciones medicamentosas diversas.

El paciente y sus familiares deben hacerse también responsables del tratamiento y seguir indicaciones al pié de la letra. Dichas indicaciones están dirigidas a evitar factores que pueden facilitar la llegada de las crisis epilépticas. Estos factores que ayudan a desencadenar crisis epilépticas son:

  • Desvelos y malos hábitos de sueño.
  • Consumo y abuso de bebidas alcohólicas.
  • Suspensión de medicamento sin consultar al médico o tomarlo de manera irregular.
  • Cambiar el medicamento que el médico prescribió por un “similar” de mala calidad y que no cumple con las pruebas de bio-equivalencia o sin control de calidad.
  • Estrés excesivo, consumo de productos con cafeína, etc.

 

25 Epilepsia 2 - Clinica Neuron

Estudio de Video-Electroencefalograma en un niño con Epilepsia.

25 Epilepsia 3 - Clinica Neuron

Estudio de Resonancia Magnética en una paciente con Neurocisticercosis y Epilepsia.

 

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