Desgraciadamente es común el uso de estas drogas en sociedades tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo. El uso de estas sustancias es causa de fallecimiento y daños importantes en la salud de los individuos que las consumen.

El consumo de Cocaína por ejemplo, ocasiona una potente vaso-constricción a nivel cerebral, lo cual resulta en una condición conocida como isquemia cerebral (disminución del flujo sanguíneo al tejido encefálico). En algunos casos, se desarrolla arteritis cerebral que desemboca en la generación de infartos cerebrales isquémicos o hemorrágicos o bien una hemorragia intracerebral.

En los consumidores de cocaína, se eleva a gran escala el riesgo de hemorragia subaracnoidea por ruptura de lesiones en los vasos sanguíneos del cerebro como son los aneurismas intracraneales y las malformaciones arterio-venosas.

Las manifestaciones clínicas en estos pacientes son muy variadas: pueden presentar dolor de cabeza con nausea, dolor articular, abdominal y en el pecho. Después de usar una “dosis” de cocaína pueden sobrevenir crisis convulsivas del tipo tónico-clónicas generalizadas, temblor y sacudidas musculares; posteriormente se desarrolla un cuadro de verdadera psicosis.

En algunas ocasiones, el uso de cocaína puede dar lugar a la presentación de déficits neurológicos focales transitorios como son trastornos visuales, motores o sensitivos, seguidos de infartos cerebrales. El uso por largo tiempo de cocaína puede causar atrofia óptica o daño mental permanente.

La Heroína es más potente y de acción más corta que su precursor, la morfina. La heroína es una droga ilícita muy popular que se consume fumada, inhalada o inyectada ya sea por vía subcutánea o intravenosa. Una sobredosis lleva a depresión respiratoria y coma. Las complicaciones neurológicas incluyen hipoxia que resulta en encefalopatía anóxica, infarto cerebral, parkinsonismo o mielitis transversa (inflamación de la médula espinal).

El uso repetido de agujas contaminadas puede causar infecciones como endocarditis bacteriana, aneurismas micóticos, meningitis y absceso cerebral.

Por si fuera poco, la inyección repetida puede causar el daño a nervios periféricos individuales cercanos al sitio de inyección (mononeuropatía) o incluso a todo el conjunto de nervios (plexo braquial, lumbo-sacro).

Estos son sólo algunos de los devastadores daños que dos de las drogas ilícitas más conocidas causan y existen muchas más sustancias que circulan en calles, antros y hasta en las escuelas y envenenan el cerebro de nuestra juventud. Ojalá que no tengan que morir o quedar dañadas de por vida muchas personas para que dejemos de ser una sociedad primitiva que depende de esta basura.

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