Una pregunta muy frecuente que hacen los pacientes con enfermedades neurológicas o sus familiares es la siguiente: ….. y puede manejar???

Pues bien, la respuesta a esta pregunta depende de varios factores:

  • El tipo de afección neurológica, así como su gravedad
  • La edad del paciente
  • La afectación de sistemas sensoriales básicos para conducir como es la vista
  • Si la enfermedad neurológica puede o no alterar el estado de conciencia o el grado de alerta del paciente
  • Si para control de su enfermedad toma medicamentos que pueden causar sedación o somnolencia…

Todos estos aspectos son importantes, aunque cada caso se debe individualizar de acuerdo a las características propias de la persona. A continuación, mencionaré algunas enfermedades neurológicas y las razones por las que no es recomendable que las personas con estos trastornos conduzcan vehículos automotores, ni mucho menos maquinaria pesada.

a) Epilepsia: Es un trastorno neurológico que puede tener múltiples causas, el cual está caracterizado por la presencia de crisis convulsivas de diferentes tipos. Como dichas crisis frecuentemente comprometen el estado de alerta, es fácil advertir que un paciente epiléptico que conduzca un vehículo, se encuentra propenso a sufrir un accidente automovilístico, poniendo en riesgo la vida propia y la de otras personas. El los Estado Unidos de América por ejemplo, se tiene legislado que un paciente con epilepsia no puede conducir, a menos que tenga por lo menos 1 año sin sufrir una sola crisis y que se encuentre controlado y bajo supervisión médica frecuente.

b) Enfermedad de Alzheimer y otras demencias: Aunque los pacientes con esta enfermedad en sus etapas iniciales son capaces de conducir un auto más o menos de forma adecuada, progresivamente van perdiendo ciertas habilidades y sobre todo tienen cada vez más periodos de desorientación, llegando a perderse incluso en lugares que eran conocidos para ellos. Los mismos pacientes y sus familiares reportan que al ir manejando, olvidan hacia dónde se dirigían o qué vías tomar para llegar a algún destino; en ocasiones, pierden las llaves del vehículo, olvidan dónde lo estacionaron, etc. Por lo anterior, los enfermos con este tipo de demencia no deben conducir cuando llegan a presentar estas situaciones.

c) Enfermedad de Parkinson y otros trastornos del movimiento: Es un trastorno neurodegenerativo que afecta sobre todo el funcionamiento motor del cuerpo, ya que cursa con temblor, rigidez y discinesia (trastorno del movimiento). Cuando inician las manifestaciones clínicas, el proceso degenerativo ya se encuentra avanzado, ya se han perdido el 80% de las neuronas que producen la sustancia llamada dopamina, la cual es indispensable para el control de los movimientos. El proceso puede controlarse con medicamentos, pero no es curable y avanza sin detenerse…Por lo anterior, un paciente ya diagnosticado con esta enfermedad no debe conducir, dado que la rigidez no le permite tener un control óptimo del vehículo, pudiendo sufrir accidentes mortales.

d) Narcolepsia, Hipersomnia idiopática, Apnea del sueño: Estos tres trastornos del sueño, tienen como factor común el presentar hipersomnia diurna, es decir, un exceso de sueño durante el día, o dicho de otra forma, dificultad para mantener el estado de alerta. Por lo anterior, es fácil inferir que una persona en estas condiciones no debe conducir un vehículo, ya que puede causar un serio accidente. En los tres casos existen tratamientos que pueden mejorar la situación del enfermo, pudiendo lograr un estado aceptable de despierto durante el día, que les permita llevar una vida prácticamente normal y poder así conducir.

e) Migraña y otros dolores de cabeza: En general, la migraña y otros dolores de cabeza no son condiciones neurológicas que impidan manejar vehículos, ya que no afectan el estado de alerta. No obstante, los pacientes que se encuentren con una crisis migrañosa pueden tener dificultad para concentrase al ir manejando, estar inquietos, incómodos e irritables. En algunos casos, los pacientes con migraña pueden cursar con afectación visual que les impida manejar adecuadamente. La recomendación en este sentido, es que se evite manejar durante la crisis de migraña.

f) Esclerosis Múltiple (EM): Es una enfermedad que afecta varios sistemas neurales de forma simultánea, es decir, puede afectar al sistema motor y a la agudeza visual. En estos casos, la capacidad de conducir un vehículo, estará dada por el grado de afectación motora o visual, la cual es muy variable de paciente a paciente. El daño que causa la EM es sumamente heterogéneo, es por eso que el grado de discapacidad se calcula mediante escalas clínicas especiales. Cada caso en particular debe valorarse de forma cuidadosa para recomendar o no manejar a un paciente. Existen actualmente dispositivos bio-mecánicos u ortopédicos, que permiten a algunos pacientes poder manejar vehículos aún cuando se encuentren afectados en su sistema motor.

g) Medicamentos: Los pacientes que por cualquier motivo médico toman medicamentos que causen sedación, somnolencia o lentitud en los tiempos de reacción, deben abstenerse de conducir vehículos, maquinaria pesada o usar herramientas cortantes. Ejemplos de los anteriores son:

Benzodiacepinas: Diazepam, Alprazolam, Bromacepam, Clonacepam, etc.

Barbitúricos: Fenobarbital, Primidona

Anti-histamínicos: Difenhidramina, Clorfeniramina, Hidroxicina, etc.

Hipnóticos: Zolpidem, Zopiclona, etc.

Analgésicos: Tramadol, Oxicodona, Morfina, Nalbufina, etc.

Y otro muchos, aunque no siempre es una contraindicación absoluta, hay que valorar cada situación de acuerdo a dosis, tolerancia, interacciones con otros medicamentos, posología, etc.

Todos los anteriores son ejemplos de las principales enfermedades neurológicas que pueden afectar la capacidad de conducir vehículos automotores. No obstante, enfatizamos que cada caso debe ser valorado de forma muy particular.

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