La migraña, también conocida como cefalea migrañosa o cefalea vascular, es un padecimiento neurológico capaz de alterar el funcionamiento académico, social y hasta familiar del individuo que la padece.

Gran parte de los casos de  migraña inician en la infancia o en la adolescencia, de tal manera que este tipo de cefalea es uno de los motivos de consulta más comunes en la práctica pediátrica. La prevalencia de la migraña en niños es del 3 al 11 %, mientras que en los adolescentes de 15 a 19 años de edad llega al 28%.

Es importante mencionar que tanto las características del dolor como la respuesta al tratamiento con medicamentos, es diferente en los niños que en los adultos. Por lo anterior, hay que tomar en cuenta los siguientes puntos:

1. Para el médico, el obtener la información acerca de las características del dolor al interrogar al niño suele ser más complicado que en el adulto, ya que muchas veces el pequeño paciente se intimida o no encuentra las palabras para describir lo que siente.

2. La duración del ataque de dolor migrañoso puede ser más corta en el niño (tan corta como una hora) que en el adulto.

3. A diferencia del adulto en el que el dolor es generalmente unilateral (hemicraneal), en el niño puede manifestarse de forma bilateral.

4. También a diferencia de los adultos en los que al dolor de cabeza se agregan molestia con la luz (fotofobia) y con el ruido (fonofobia), en los niños estos síntomas pueden ocurrir de forma aislada.

Por supuesto que existen características de la migraña que son constantes tanto en niños como en adultos como son: el dolor de cabeza suele ser de tipo pulsátil, la intensidad del dolor es moderada o severa, el dolor puede ser agravado por la actividad física rutinaria y se acompaña de nausea y/o vómito.

Actualmente a la migraña se le clasifica en dos grandes grupos: a) migraña sin aura y b) migraña con aura. El aura se refiere a alguna alteración de orden neurológico que sirve como “aviso” de que viene el dolor de cabeza. El aura más común por mucho es el aura visual, se trata de sensaciones visuales que se perciben con destellos los cuales se mueven de forma característica en el campo visual. Este tipo de aura visual se conoce como escotoma centelleante.

¿Cómo se diagnostica la Migraña ?

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, es decir, se establece con las características clínicas del dolor obtenidas del interrogatorio. La exploración neurológica es normal. Cuando las características del dolor son atípicas o se encuentra alguna anormalidad en la exploración neurológica que sugiera otra enfermedad, el especialista puede echar mano de diferentes estudios de gabinete que le ayuden a descartar otras patologías.

El estudio se elige en cada paciente de forma individual de acuerdo a las anormalidades que se encuentren en la exploración. Por ejemplo, cuando hay sospecha de que alguna lesión esté creciendo en el cerebro y sea la causante del dolor de cabeza, la tomografía de cráneo o la resonancia magnética son los métodos de elección.

Una vez diagnosticada la migraña, ¿qué sigue ?

El neurólogo le orientará al respecto. El tratamiento de la migraña se divide en dos partes importantes:

1. Tratamiento no farmacológico y

2. Tratamiento farmacológico, el cual a su vez se divide en :

a) Tratamiento profiláctico y b) Tratamiento abortivo del dolor

3. Los métodos de tratamiento no farmacológico incluyen: eliminar los factores desencadenantes (por ejemplo, alimentos tales como chocolate, embutidos y enlatados); beber gran cantidad de líquidos; mantener una dieta regular; dormir lo suficiente y eliminar la tensión (la eliminación de la tensión se puede hacer a través de terapia de relajación y asesoramiento psicológico).

a. El tratamiento profiláctico está encaminado a disminuir la frecuencia e intensidad de los ataques de dolor con una medicación que se deberá tomar a diario durante unos 4 meses en promedio. Los medicamentos profilácticos de migraña son variados, con efectividad similar y un mínimo de efectos colaterales. Este tipo de tratamiento está indicado cuando el niño sufre más de 2 episodios de migraña al mes.

b. El tratamiento abortivo está encaminado a eliminar el ataque de migraña justo cuando se presenta. Es importante que el paciente tome el analgésico cuando inicia el dolor, ya que si éste progresa y el medicamento se toma cuando el dolor ya es muy fuerte, será más difícil detenerlo. Por muchos años, se han usado en los niños los medicamentos usados en adultos, pero hay que recalcar que existen en la actualidad muchos estudios que muestran que la eficacia de dichos fármacos difiere entre ambos grupos de edad.

Los medicamentos más comúnmente usados para abortar el dolor de la migraña se administran por vía oral; las vías rectal, intranasal, subcutánea e intravenosa pueden usarse cuando el niño vomita o cuando la intensidad del dolor es grave. Es recomendable usar con moderación estos analgésicos, ya que el consumo frecuente y en grandes dosis de analgésicos (incluso los que se consiguen sin receta médica) pueden causar cefalea de rebote, es decir, un dolor de cabeza más fuerte que el inicial y también pueden disminuir la eficacia del tratamiento profiláctico.

Todo lo anterior nos lleva a una conclusión primordial:

Cuando un niño presenta dolor de cabeza, se debe consultar al especialista para definir el origen de dicho dolor, encontrar un diagnóstico e iniciar el tratamiento más apropiado. Es importante por supuesto, que el neurólogo realice diagnóstico diferencial y se asegure de que efectivamente se trata de migraña y no de una causa más grave de cefalea.

Moraleja: No auto-medique al niño y llévelo a consulta, su especialista sabrá qué hacer.

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