La Epilepsia es una condición neurológica que se define como la presencia de crisis convulsivas en forma repetida y que obedece a diversas causas.

Entre las causas más comunes, está la falta de oxigenación cerebral en la etapa perinatal, los defectos genéticos (epilepsias hereditarias), las lesiones estructurales cerebrales como son los tumores, malformaciones arterio-venosas, cisticercos, displasias de la corteza cerebral, trastornos de la migración neuronal, etc.

En esta ocasión, queremos hacer énfasis en la problemática que implica la Epilepsia para un niño, adolescente o joven en su desempeño académico y en su aprendizaje de forma global.

Las crisis epilépticas conocidas como crisis de ausencia se presentan primordialmente durante la edad escolar, son menos comunes en el adulto joven y raras veces en la madurez. En este tipo de crisis, el niño de forma repentina se queda como “trabado”, “en pausa”, por ello el nombre de crisis de ausencia, ya que parece como si estuvieran “ausentes”.

El episodio puede durar algunos segundos y al terminar, los niños continúan realizando la actividad que hacían antes de la crisis. Evidentemente este tipo de crisis al presentarse de forma repetida, no permiten que el niño ponga atención y por lo tanto, van deteriorando gradualmente su desempeño académico. Es común que estos niños sean catalogados por los profesores como niños distraídos y frecuentemente los confunden como niños con Trastorno por Déficit de Atención (TDA).

Otro tipo de crisis epilépticas son las llamadas crisis parciales complejas, las cuales se caracterizan por desconexión del medio externo, es decir, dejan de interactuar, parecen también distraídos, pero a diferencia de las crisis de ausencia, en las parciales complejas el niño puede presentar además movimientos incoordinados (sin propósito alguno), movimientos de los labios como chupeteo, caminar sin rumbo fijo o dar vueltas sobre su eje.

Al terminar la crisis (a diferencia de la crisis de ausencia), el paciente se encuentra desorientado, confuso, aletargado, etc., periodo que puede durar algunos minutos. Al igual que en las crisis de ausencia, las parciales complejas tienden a perturbar la atención, concentración y memoria del individuo, lo cual desemboca en fallas académicas importantes.

Cuando existen crisis parciales complejas, se sabe que la lesión cerebral puede hallarse en el Lóbulo temporal del cerebro en el 80% de los casos, mientras que el 20% restante, corresponden a a daño o lesión del lóbulo frontal. La Epilepsia del lóbulo temporal es una de las más frecuentes y puede ser de origen hereditario, o bien, ser causada por lesiones cerebrales durante el parto, en la infancia secundaria a meningitis/encefalitis, o secundaria a trauma cráneo-encefálico en accidentes.

Las crisis epilépticas más reconocidas y que en algunas ocasiones quizás le ha tocado presenciar a alguno de nuestros lectores, son las llamadas crisis convulsivas tónico-clónicas generalizadas, las cuales son aparatosas e impresionantes. Se caracterizan porque el paciente presenta inicialmente pérdida del estado de conciencia (se cae y se puede golpear en cualquier lugar), posteriormente inicia la fase tónica de la convulsión en la cual existe aumento generalizado del tono muscular (espasticidad generalizada), luego llega la fase clónica en la cual se presentan sacudidas musculares generalizadas e intensas de 1 minuto de duración aproximadamente (aunque puede durar mucho más). Cuando el niño o adolescente presenta estas crisis en la escuela, son llevados a la enfermería, revisados y se les habla a los padres o tutores para informales del episodio.

No obstante, en muchas ocasiones, no se llega a brindar una información precisa o certera de cómo fue la crisis, que movimientos presentó el enfermo o cuánto tiempo duró (en ocasiones incluso no hay testigos). Este tipo de crisis convulsivas pueden llegar a confundirse con desmayos comunes por diversas causas o golpes de calor. A veces es difícil aún para el médico especialista determinar si se trató de una crisis convulsiva o no, pero para este fin se usarán ciertas herramientas diagnósticas que mencionaremos más adelante.

Crisis epilépticas menos comunes, son las crisis atónicas, en las cuales el individuo pierde el tono muscular en forma súbita, desplomándose literalmente, aunque sin perder el estado de despierto. Este tipo de crisis pueden condicionar que el niño se golpee en el piso, en los pupitres, mesas, etc.

En ocasiones, un mismo paciente puede presentar varios tipos de crisis epilépticas, por ejemplo, en los pacientes que tienen epilepsia del lóbulo temporal y que cursan con crisis parciales complejas, no es raro ver que después de dicha crisis, exista una generalización secundaria (crisis parcial secundariamente generalizada). Este fenómeno puede ser explicado en el contexto de que la descarga eléctrica anormal que inicia en una sola región del cerebro, puede propagarse al resto del mismo por medio de las extensas redes neuronales y comisuras que interconectan ambos hemisferios.

Otro caso en el que se presentan varios tipos de crisis, es el caso de un tipo de Epilepsia conocida como Epilepsia Mioclónica Juvenil (EMJ), la cual es de origen hereditario (genético) y que por lo común es generalizada y foto-sensible, es decir, las crisis convulsivas puede ser provocadas por estímulos luminosos intensos como las luces de estrobo (como las que se usan en antros y bares), o bien las que se observan en video-juegos.

Los pacientes con EMJ además de tener crisis convulsivas tónico-clónico generalizadas, presentan las llamadas mioclonías que son sacudidas musculares de una extremidad y que llegan en cualquier lugar y momento; por si fuera poco, hasta un 30% de los pacientes con EMJ llegan a tener crisis de ausencia.

De cualquier forma, sea cual sea el tipo de crisis epiléptica que se tenga o se sospeche, es fundamental la inmediata valoración del caso por parte del neurólogo. Primero que nada, se debe determinar si efectivamente se trata de un fenómeno epiléptico o es de otra naturaleza.

Como lo anterior es a veces difícil de evidenciar, se puede echar mano de estudios de gabinete, siendo los principales:

1. Electroencefalograma Digital (EEG): es un estudio encaminado al registro de la actividad eléctrica que se genera en la corteza cerebral. En los casos de epilepsia es sumamente útil porque ayuda a determinar si existe actividad epiléptica y de qué tipo, ayudando a clasificar el tipo de epilepsia. No obstante, es importante considerar que un solo EEG normal no descarta la posibilidad de Epilepsia u otra enfermedad neurológica y en ocasiones se requerirá la realización de estudios seriados para incrementar la confiabilidad diagnóstica.

2. Tomografía Axial Computada (TAC) y Resonancia Magnética Cerebral: Son estudios de neuroimagen, radiológicos, que estudian la integridad estructural del encéfalo. La TAC es útil como estudio rápido y urgente para descartar lesiones densas y evidentes como hemorragias, infartos o malformaciones vasculares cerebrales. Por otro lado, la Resonancia magnética es más útil para estudiar ciertas regiones cerebrales difíciles de observar en la TAC como son la sustancia blanca y el tallo encefálico, además de estudiar de manera más fina la corteza cerebral.

3. Punción lumbar para análisis del Líquido Céfalo-Raquídeo (LCR): Se realiza con técnica estéril, puncionando con una aguja larga a nivel de la columna lumbar, con el fin de extraer LCR y analizar el contenido de glucosa, células, proteínas, etc., así como para cultivarlo y descartar infecciones bacterianas, virales, parasitarias y por hongos.

Una vez diagnosticado un paciente con epilepsia se deberá instaurar tratamiento con el Fármaco Antiepiléptico (FAE) más eficaz de acuerdo al tipo de crisis. De preferencia se deberá manejar a un paciente con un solo FAE, ya que la monoterapia es más eficaz que la politerapia en la mayoría de los casos, además que nos evitamos efectos colaterales y mayor gasto. De lo anterior, concluimos que no hay razón para iniciar tratamiento con dos o más antiepilépticos.

Una vez diagnosticado y tratado (adecuadamente) el paciente con Epilepsia, es de esperarse que mejore su concentración, memoria, atención y aprovechamiento escolar en forma global.

Finalmente, recomendamos que los estudiantes y todos los pacientes con Epilepsia, cuiden 3 aspectos fundamentales para mantenerse controlados (sin crisis) la mayoría del tiempo:

1. No desvelarse. El desvelo incrementa mucho la posibilidad de crisis epilépticas, sólo deberá hacerse cuando sea indicado en los gabinetes de electroencefalografía para fines de estudios.

2. No tomar bebidas alcohólicas: La ingesta de bebidas alcohólicas entorpece la acción de los FAEs y provoca la aparición de crisis.

3. No abandonar el tratamiento antiepiléptico: Sobre todo si se hace de manera brusca, puede aparecer crisis convulsivas e incluso llegar al estado epiléptico (una urgencia neurológica en la que no hay control de las convulsiones con métodos convencionales y se requiere de medicación intravenosa continua).

Lo anterior, son las 3 causas más comunes de descontrol de crisis en el paciente epiléptico y deben evitarse a toda costa.

Pin It on Pinterest

Share This