La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta las funciones mentales del individuo afectado tales como la memoria, atención, concentración, capacidad intelectual, lenguaje y habilidades viso-espaciales.

La enfermedad de Alzheimer es la demencia más común, ya que corresponde al 50% de las causas de síndrome demencial en nuestro medio. Hasta el momento, no hay evidencia suficientemente firme para hablar sobre prevención de esta enfermedad, pero se han identificado algunos factores de riesgo que harían a ciertas personas más susceptibles a padecerla: bajo nivel educativo, antecedentes familiares de la enfermedad, trisomía 21 (Sx de Down), etapa pos-menopaúsica en la mujer, etc.

En el caso de la mujer con enfermedad de Alzheimer y sobretodo de la mujer de edad avanzada, hay que tomar en cuenta varios factores de importancia:

1. Varios estudios realizados tanto en Europa como en nuestro continente, muestran que la enfermedad de Alzheimer muestra una mayor prevalencia e incidencia en el sexo femenino.

2. Este predominio de frecuencia de la enfermedad en la mujer puede ser atribuido en parte a una mayor tasa de supervivencia general en la mujer, es decir, las mujeres viven más que los hombres y por lo tanto son más susceptibles de padecer enfermedades propias de la vejez.

3. En base a lo anterior y teniendo en cuenta que es mayor la población femenina que la masculina después de los 65 años de edad, y que la presencia de un síndrome demencial como la enfermedad de Alzheimer se incrementa exponencialmente después de esta edad, es de esperarse que encontremos un número significativamente mayor de casos de demencia tipo Alzheimer en la mujer tanto en hospitales como en asilos u otras instituciones de la tercera edad.

Papel de las Hormonas Femeninas en la demencia tipo Alzheimer.

Es muy importante considerar que las hormonas sexuales femeninas como son los estrógenos, juegan un papel relevante en el cerebro.

En la actualidad existe evidencia científica de que la falta de estrógenos en la mujer posmenopáusica constituye un factor de riesgo para padecer demencia. Investigaciones recientes indican que los estrógenos protegen a las neuronas por su acción antioxidante, de manera más eficiente que la vitamina E (un antioxidante utilizado con cierta frecuencia).

El 17 betaestradiol (un estrógeno) disminuye la liberación y evita que se depositen ciertos péptidos que son sustancias tóxicas para el tejido cerebral.

Tomando en cuenta lo anterior, es de suponer que el tratamiento hormonal sustitutivo con estrógenos en la mujer posmenopáusica, tendría un efecto protector para padecer enfermedad de Alzheimer.

Efectivamente, estudios recientes han demostrado dos hechos importantes:

1. Las mujeres que no padecen enfermedad de Alzheimer han recibido con más frecuencia tratamiento hormonal sustitutivo que aquellas que padecen la enfermedad.

2. El riesgo de padecer la enfermedad disminuye en las mujeres con tratamiento hormonal sustitutivo.

Valoración del Paciente.

Todas las pacientes que inician de forma insidiosa con signos o síntomas que sugieren afectación de las funciones mentales como son la memoria, atención, concentración, lenguaje, etc., deben ser valoradas de forma minuciosa por el neurólogo.

Por otro lado, de forma adicional se requerirá una valoración neuropsicológica con el fin de determinar las áreas más afectadas.

De forma complementaria, el neurólogo puede echar mano de estudios de gabinete para afinar el diagnóstico. La Tomografía Axial Computada y la Resonancia Magnética Nuclear muestran atrofia cortical y/o subcortical en los casos de enfermedad demencial.

El Electroencefalograma junto con el mapeo cerebral son estudios neurofisiológicos capaces de mostrar cambios en la actividad eléctrica generada por la corteza cerebral en los casos de demencia.

Los Potenciales evocados endógenos (onda P300) son respuestas generadas por diversos sitios en la corteza cerebral al recibir estímulos auditivos, visuales o sensitivos. En los casos de demencia, la presentación de la onda P300 se retarda o no se integra y esta información es valiosa para cuantificar el grado de afectación.

La onda P 300 es especialmente útil para diferenciar entre casos de depresión (pseudo-demencia) de una demencia verdadera como la enfermedad de Alzheimer.

El manejo debe ser dirigido a mejorar la calidad de vida del paciente. Los medicamentos anticolinesterásicos y los inhibidores del glutamato sólo logran retardar la evolución de la enfermedad, pero de ninguna manera son curativos. El apoyo neuropsiquiátrico y psicológico es de gran valor para pacientes y sus cuidadores.

La terapia física es útil en los casos en los que además del síndrome demencial, puede haber compromiso motor como es el caso de la enfermedad de Alzheimer que se presenta con paraparesia (disminución de la fuerza muscular en ambas extremidades inferiores).

La terapia neurológica conocida como Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), puede ser de utilidad en algunos pacientes con demencia, ya que pueden tener mejoría en sus funciones mentales y conducta.

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