Seguramente en algunas ocasiones, usted o algún conocido se han quejado de cosas como:

  • Se me están olvidando mucho las cosas!
  • Ya no me concentro como antes…
  • Ya me cuesta mucho trabajo poner atención…
  • Últimamente ando muy distraído…
  • Siento que estoy perdiendo destreza mental…
  • Siento que estoy perdiendo habilidades intelectuales que me caracterizaban…
  • Ya no aprendo igual que antes…
  • Ando muy lento en mis reacciones…
  • Estoy perdiendo el interés en cosas que antes me gustaba hacer… y por supuesto:
  • En dónde tengo la cabeza??!!!!!

Pues bien, todos estos comentarios son ciertamente comunes en la época actual, en la cual se vive vertiginosamente, sobre todo en las poblaciones urbanas. En la actualidad vivimos rodeados por muchas fuentes informativas y medios de comunicación que saturan nuestros sentidos de información intrascendente para nuestra vida. La TV, la radio, la Internet, el teléfono, los periódicos, revistas y el correo convencional nos bombardean de anuncios y publicidad que en su gran mayoría nos distraen de nuestras ocupaciones e intentan meterse hasta el lugar más recóndito de nuestra memoria y atención. Afortunadamente, nuestro cerebro dispone de mecanismos para eliminar la gran cantidad de información “chatarra” que no nos es necesaria, ya que de lo contrario, ocuparía un espacio importante en nuestro “disco duro”.

A pesar de esto, los distractores ambientales están presentes todo el tiempo y casi en cualquier lugar.

Lo realmente preocupante llega, cuando a pesar de seleccionar la información que de verdad requerimos, seguimos teniendo fallas en nuestro desempeño intelectual. Las fallas de memoria, atención, concentración y capacidad intelectual global en gente relativamente joven que aún se encuentra en edad productiva, pueden llegar a constituir lo que se conoce como “deterioro cognitivo leve”. El deterioro cognitivo leve es una condición que desde hace no muchos años se reconoce como trastorno neurológico que afecta el desempeño cognitivo, pero sin llegar a afectar de manera significativa las actividades de la vida cotidiana. Las personas con deterioro cognitivo leve pueden seguir manteniendo su actividad laboral, familiar y social de manera más o menos adecuada, aunque con ciertas dificultades para recordar datos, concentrarse y aprender cosas nuevas.

En ocasiones es difícil distinguir entre deterioro cognitivo leve y las primeras etapas de una enfermedad demencial como es la Enfermedad de Alzheimer. La Demencia es un trastorno neurológico grave que puede tener múltiples causas, es decir, una Demencia puede estar causada por diversas alteraciones tanto sistémicas como cerebrales.

La mayor parte de los casos (50%) de Demencia propiamente dicha, corresponde a la Enfermedad de Alzheimer (llamada así por el eminente alemán Alois Alzheimer). El resto de las causas pueden dividirse en demencias reversibles e irreversibles.

Causas importantes de demencia irreversible son: La Demencia Vascular (ocasionada por lesiones vasculares múltiples –infartos cerebrales-), la demencia fronto-temporal (principalmente de orden hereditario), la Demencia por cuerpos de Lewy (que además de manifestarse con deterioro cognitivo importante, también cursa con alteraciones de tipo psiquiátrico como alucinaciones y estados psicóticos), la Enfermedad de Parkinson (que si no en todos, muchos pacientes presentan importante afectación cognitiva), etc. se pueden citar además, muchas otras enfermedades neuro-degenerativas de diagnóstico y nombre complicados.

Por otro lado, las causas de demencia reversible, engloban a aquellos padecimientos que causan deterioro cognitivo importante el cual puede resolverse una vez que se ha identificado la alteración: Hipotiroidismo, déficit de vitamina B12, tumores cerebrales, hematomas intracraneales, etc. Desgraciadamente, muchas veces el estudio de los casos de demencia no son suficientemente estudiados y lo que pudiera curarse no se cura.

Por si fuera poco, también existen causas de Pseudos-demencia, es decir, trastornos que generan manifestaciones similares a las de una enfermedad demencial sin serlo. El principal ejemplo de una pseudo-demencia, es la Depresión. La Depresión es un mal que azota a millones de personas en el mundo y al igual que la Demencia, no permite que el individuo funcione correctamente, causando deserción escolar, despidos del trabajo, divorcios, sufrimiento familiar y muerte (suicidios). La depresión se manifiesta fundamentalmente por: falta de interés en las cosas, llanto fácil, labilidad emocional, insomnio, tristeza frecuente, pérdida del apetito, disminución en la libido, ideas de desesperanza e ideas de daño. Es importante mencionar, que en muchas ocasiones, la depresión no viene sola, sino que se acompaña de episodios de ansiedad, angustia y desesperación.

Es por esto, que la recomendación principal de este artículo es: si recientemente se ha quejado de las cosas que mencionamos al inicio, hágase un chequeo neurológico.

Actualmente se dispone de una batería extensa de pruebas diagnósticas que nos ayudan a diferenciar los casos de deterioro cognitivo leve, de los casos de demencia y cuando se diagnostica una demencia, también se puede diferenciar de forma relativamente fácil si es reversible o irreversible.

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